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  Seite 18: Die Geschichte vom falschen Prinzen (Historia del falso príncipe )



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Der Sultan saß in tiefen Gedanken, mißtrauisch bald seine Frau, bald Labakan anschauend, der umsonst sein Erröten und seine Bestürzung, daß er sich so dumm verraten habe, zu bekämpfen suchte.

»Auch dieser Beweis genügt nicht«, sprach er, »aber ich weiß, Allah sei es gedankt, ein Mittel, zu erfahren, ob ich betrogen bin oder nicht.«

Er befahl, sein schnellstes Pferd vorzuführen, schwang sich auf und ritt in einen Wald, der nicht weit von der Stadt begann. Dort wohnte nach einer alten Sage eine gütige Fee, Adolzaide geheißen, welche oft schon den Königen seines Stammes in der Stunde der Not mit ihrem Rat beigestanden war; dorthin eilte der Sultan.
In der Mitte des Waldes war ein freier Platz, von hohen Zedern umgeben. Dort wohnte nach der Sage die Fee, und selten betrat ein Sterblicher diesen Platz, denn eine gewisse Scheu davor hatte sich aus alten Zeiten vom Vater auf den Sohn vererbt.
Als der Sultan dort angekommen war, stieg er ab, band sein Pferd an einen Baum, stellte sich in die Mitte des Platzes und sprach mit lauter Stimme: »Wenn es wahr ist, daß du meinen Vätern gütigen Rat erteiltest in der Stunde der Not, so verschmähe nicht die Bitte ihres Enkels und rate mir, wo menschlicher Verstand zu kurzsichtig ist!«

  El sultán estaba sentado en medio de profundas reflexiones, desconfiado, mirando tan pronto a su esposa como a Labakán, que en vano trataba de luchar con la vergüenza y la confusión de haberse traicionado tan estúpidamente.
-Tampoco basta con esta prueba- dijo, -pero, gracias a Alá, conozco un medio para enterarnos de si me engañan o no.-

Ordenó traer su caballo más rápido, montó y cabalgó hasta un bosque que se hallaba no lejos de la ciudad. Según una leyenda antigua, allí vivía un hada benéfica, llamada Adolzaide, que ya a veces había asistido con consejos a los reyes de su dinastía en una situación apurada. Hacía allí se fue el sultán.

En medio del bosque había un claro, rodeado de altos cedros. Allí vivía el hada, según la leyenda, y pocas veces un mortal pisó ese lugar, pues existía cierto temor, heredado de padre a hijo desde tiempos antiguos.

Al llegar ahí el sultán, desmontó, sujetó su caballo a un árbol, se colocó en medio del claro y dijo en voz alta

-si es cierto que has dado consejo benéficos a mis padres en situaciones difíciles, no desoigas el ruego de su nieto y aconséjame allí donde la razón humana es demasiado corta de vista.

Vokabular  
mißtrauisch = desconfiado
die Bestürzung = la confusión
der Beweis = la prueba
in der Stunde der Not = una situación apurada
mit Rat beistehen = asistir con consejos
die Zeder = el cedro
die Scheu = el temor
verschmähen = desoír
kurzsichtig = corto de vista


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