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  Seite 10: Die Geschichte vom falschen Prinzen (Historia del falso príncipe )



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Die Wut des Prinzen hatte sich gelegt, weinend rief er dem Fürsten zu:»Mein Herz sagt mir, daß Ihr mein Vater seid; bei dem Andenken meiner Mutter beschwöre ich Euch, hört mich an!«
»Ei, Gott bewahre uns!«, antwortete dieser, »er fängt schon wieder an, irre zu reden, wie doch der Mensch auf so tolle Gedanken kommen kann!« Damit ergriff er Labakans Arm und ließ sich von ihm den Hügel hinuntergeleiten; sie setzten sich beide auf schöne, mit reichen Decken behängte Pferde und ritten an der Spitze des Zuges über die Ebene hin. Dem unglücklichen Prinzen aber fesselte man die Hände und band ihn auf ein Dromedar fest, und zwei Reiter waren ihm immer zur Seite, die ein wachsames Auge auf jede seiner Bewegungen hatten.
Der fürstliche Greis war Saaud, der Sultan der Wechabiten. Er hatte lange ohne Kinder gelebt, endlich wurde ihm ein Prinz geboren, nach dem er sich so lange gesehnt hatte; aber die Sterndeuter, welche er um das Schicksal des Knaben befragte, taten den Ausspruch, »daß er bis ins zweiundzwanzigste Jahr in Gefahr stehe, von einem Feinde verdrängt zu werden«, deswegen, um recht sicherzugehen, hatte der Sultan den Prinzen seinem alten, erprobten Freunde Elfi-Bey zum Erziehen gegeben und zweiundzwanzig Jahre auf seinen Anblick geharrt.
Dieses hatte der Sultan seinem vermeintlichen Sohne erzählt und sich ihm außerordentlich zufrieden mit seiner Gestalt und seinem würdevollen Benehmen gezeigt.

  La cólera del príncipe se había apaciguado y se dirigió a su padre llorando
-mi corazón me dice que sois mi padre; por la memoria de mi madre os suplico que me escuchéis.
-¡Ay!, ¡que Dios nos proteja!- respondió éste, -vuelve a comenzar otra vez a desvariar. ¡Cómo se le habrán ocurrido esas ideas!
Cogió el brazo de Labakán y bajó la colina apoyándose en él; montaron ambos en hermosos caballos enjaezados con ricas gualdrapas y cabalgaron por la llanura a la cabeza del cortejo.
Al desdichado príncipe, en cambio, le ataron las manos y le subieron a un dromedario, y dos jinetes iban continuamente a su lado vigilando cada uno de sus movimientos.

El anciano príncipe era Saaud, el sultán de los wahhabíes. Había vivido muchos años sin descendientes y, después de haberlo deseado tanto tiempo, le nació un príncipe. Pero los astrólogos a los que consultó por el destino del niño, le aseguraron que hasta los veintidós años estaría en peligro de ser suplantado por un enemigo; por eso y para estar bien seguro el sultán había enviado al príncipe a su antiguo e incondicional amigo Elfi-Bey, para que le educara y durante veintidós años había aguardado a su presencia.


Todo esto le había contado a su supuesto hijo y se había mostrado extraordinariamente satisfecho con su apariencia física y su conducta digna.

Vokabular  
das Andenken = la memoria
beschwören = suplicar
ergreifen = coger
fesseln = atar
ein wachsames Auge haben = vigilar
der Feind = el enemigo
verdrängen = suplantar
harren = aguardar
würdevoll = digno


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