Seite 4: Der Schweinehirt (El porquerizo)



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Aber dieser ließ sich nicht einschüchtern. Er bemalte sich das Antlitz mit Braun und Schwarz, drückte die Mütze tief über den Kopf und klopfte an. "Guten Tag, Kaiser!", sagte er. "Könnte ich nicht hier auf dem Schlosse einen Dienst bekommen?"
"Jawohl!", sagte der Kaiser. "Ich brauche jemand, der die Schweine hüten kann, denn deren haben wir viele." So wurde der Prinz angestellt als kaiserlicher Schweinehirt. Er bekam eine jämmerlich kleine Kammer unten bei den Schweinen, und da mußte er bleiben; aber den ganzen Tag saß er und arbeitete, und als es Abend war, hatte er einen niedlichen, kleinen Topf gemacht. Rings um ihn waren Schellen, und sobald der Topf kochte, klingelten sie und spielten die schöne Melodie: "Ach, du lieber Augustin, Alles ist hin, hin, hin!"

Pero éste no se dio por vencido. Se embadurnó de negro la cara y, calándose una gorra hasta las orejas, fue a llamar a palacio. -Buenos días, señor emperador -dijo-. ¿No podríais darme trabajo en el castillo?

-Bueno -replicó el soberano-. Necesito a alguien para guardar los cerdos, pues tenemos muchos. Y así el príncipe pasó a ser porquerizo del emperador.
Le asignaron un reducido y mísero cuartucho en los sótanos, junto a los cerdos, y allí hubo de quedarse. Pero se pasó el día trabajando, y al anochecer había elaborado un primoroso pucherito, rodeado de cascabeles, de modo que en cuanto empezaba a cocer las campanillas se agitaban, y tocaban aquella vieja melodía: ¡Ay, querido Agustín, todo tiene su fin, fin, fin!

Vokabular
einschüchtern = intimidar
hüten = guardar
der Schweinehirt = el porquerizo
die Schelle = el cascabel
der kleine Topf = el pucherito





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