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  Seite 03: Rotkäppchen (Caperucita roja)



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Der Wolf aber ging geradeswegs nach dem Haus der Großmutter und klopfte an die Türe.
"Wer ist draußen?"
"Rotkäppchen, das bringt Kuchen und Wein, mach auf."
"Drück nur auf die Klinke", rief die Großmutter, "ich bin zu schwach und kann nicht aufstehen. "
Der Wolf drückte auf die Klinke, die Türe sprang auf, und er ging, ohne ein Wort zu sprechen, gerade zum Bett der Großmutter und verschluckte sie. Dann tat er ihre Kleider an, setzte ihre Haube auf, legte sich in ihr Bett und zog die Vorhänge vor. Rotkäppchen aber war nach den Blumen herumgelaufen, und als es so viel zusammen hatte, daß es keine mehr tragen konnte, fiel ihm die Großmutter wieder ein, und es machte sich auf den Weg zu ihr. Es wunderte sich, daß die Türe aufstand, und wie es in die Stube trat, so kam es ihm so seltsam darin vor, daß es dachte: "Ei, du mein Gott, wie ängstlich wird mir's heute zumut, und bin sonst so gerne bei der Großmutter!" Es rief "Guten Morgen", bekam aber keine Antwort. Darauf ging es zum Bett und zog die Vorhänge zurück: da lag die Großmutter und hatte die Haube tief ins Gesicht gesetzt und sah so wunderlich aus. "Ei, Großmutter, was hast du für große Ohren!" "Daß ich dich besser hören kann."
"Ei, Großmutter, was hast du für große Augen!" "Daß ich dich besser sehen kann."
"Ei, Großmutter, was hast du für große Hände" "Daß ich dich besser packen kann."
"Aber, Großmutter, was hast du für ein entsetzlich großes Maul!" "Daß ich dich besser fressen kann." Kaum hatte der Wolf das gesagt, so tat er einen Satz aus dem Bette und verschlang das arme Rotkäppchen.

 

Mientras tanto, el lobo se encaminó directamente a casa de la abuelita, y llamó a la puerta.
- ¿Quién va?
- Soy Caperucita Roja, que te trae pastel y vino. ¡Abre!
- ¡Aprieta el picaporte! - gritó la abuelita -; estoy muy débil y no puedo levantarme.
El lobo apretó el picaporte, se abrió la puerta, y, sin pronunciar una palabra, y se dirigió directamente a la cama de la abuela y la devoró de un bocado.
Se puso sus vestidos, se tocó con su cofia, se metió en la cama y corrió las cortinas.
Mientras tanto, Caperucita había estado cogiendo flores, y cuando tuvo tanto que ya no podía llevar encima ni una flor más, se acordó de su abuela y reemprendió el camino de su casa.
Le extrañó ver la puerta abierta; y al entrar en la habitación experimentó una sensación rara, y pensó -¡Dios mío, qué angustia siento hoy! Y con lo bien que me encuentro siempre en casa de mi abuelita.
Gritó
- ¡buenos días! - pero no obtuvo respuesta.
Se acercó a la cama, descorrió las cortinas y vio a la abuela, hundida la cofia de modo que le tapaba casi toda la cara y con un aspecto muy extraño.
- ¡Ay, abuelita! ¡Qué orejas más grandes tienes!
- Son para oírte mejor.
- ¡Ay, abuelita, qué ojos más grandes tienes!
- Son para mirarte mejor.
¡Ay, abuelita, qué manos más grandes tienes!
- Son para cogerte mejor.
- ¡Pero, abuelita! ¡Qué boca más terriblemente grande!
- ¡Es para tragarte mejor!
Y, diciendo esto, el lobo saltó de la cama y se tragó a la pobre Caperucita Roja.


Vokabular  
geradeswegs = directamente
auf die Klinke drücken = apretar el picaporte
die Haube = la cofia
die Vorhänge ziehen = correr las cortinas
sich wundern = extrañar


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