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  Seite 32: Der Stein der Weisen (La piedra filosofal)



deutscher Text Texto  español
 

Sang das blinde Mädchen in vollem Glauben. Die vier grünen Blätter vom Baume der Sonne hatte sie Wind und Wetter übergeben, um sie als Brief und Gruß an ihre Brüder gelangen zu lassen, und sie war dessen ganz sicher, daß ihr Wunsch sich erfüllen würde, ja, und auch das Juwel würde sich finden, das alle irdische Herrlichkeit überstrahlte; von der Menschheit Stirn würde es bis zu ihres Vaters Haus leuchten.
"Bis zu meines Vaters Hause", wiederholte sie, "ja, auf der Erde ist des Edelsteines Stätte, und mehr als die Überzeugung davon bringe ich mit. Ich spüre, bereite seine Glut, stärker und stärker schwillt sie in meiner geschlossenen Hand. Jedes Wahrheitskörnchen, so fein, daß der scharfe Wind es tragen und mit sich fahren konnte, fing ich auf und bewahrte es. Ich ließ es vom Dufte alles Schönen durchdringen, und es gibt in der Welt soviel davon, selbst für Blinde. Ich nahm den Klang vom Herzschlage guter Menschen und legte ihn dazu. Staubkörnchen sind alles, was ich bringe, aber doch der Staub jenes Edelsteines in reicher Fülle, meine ganze Hand ist voll davon", und sie streckte sie aus - dem Vater entgegen. Sie war in der Heimat; mit der Schnelle des Gedankenfluges hatte sie sie erreicht, während sie den unsichtbaren Faden nach ihres Vaters Hause nicht fahren ließ.

  Sí, cantaba la ciega, llena de confianza. Había dado las cuatro hojas del árbol del sol al viento y al tiempo, para que las llevasen a sus hermanos a manera de cartas y saludos, segura de que su deseo sería satisfecho; y estaba persuadida también de que encontraría la joya en la que se encerraba toda la belleza del mundo. Desde la frente de la Humanidad enviaría sus rayos hasta la casa de su padre.
-A la casa de mi padre - repitió. Sí, la piedra preciosa está en la tierra, de ello estoy segura.
Siento su ardor; que crece por momentos en mi mano cerrada.
He captado y guardado cada granito de verdad, tan pequeño que volaba en alas del viento.
Dejé que lo impregnara el aroma de la belleza.
¡Hay tanta en el mundo, incluso para el ciego!
Recogí el acorde del corazón humano, cuando palpitaba movido por la bondad, y le añadía lo demás. Lo que traigo son granitos de polvo, pero en ellos hay el polvo de la piedra preciosa buscada. ¡Tengo llena la mano!
Y la alargó hacia su padre. Estaba en su patria. Había vuelto a ella en alas del pensamiento, sin soltar jamás el hilo invisible que le servía de guía.

Vokabular  
das Juwel = la joya
die Menschheit = la humanidad
die Überzeugung = la certeza
die Glut = el ardor
anschwellen = crecer
das Wahrheitskörnchen = el granito de verdad


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