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Ejercicio: Faust


  IV.5 Vor dem Tor (Ante la puerta de la ciudad)


Fausto y Wagner asisten a una fiesta popular. Aunque esta escena evidentemente describe una fiesta de la época de Goethe, es decir del siglo 18, el funcionamiento de este tipo de fiesta no ha cambiado mucho. Los chicos buscan chicas, la chicas quieren ser vistas, algunos buscan una hermosa pelea y otros quieren emborracharse. Son reveladores también los diálogos de los burgueses. Les encantan las guerras ajenas como entretenimiento sobre todo si no corren riesgo alguno.

  ANDERER BÜRGER:   OTRO BURGUÉS:
     
Nichts Bessers weiß ich mir an Sonn- und Feiertagen
Als ein Gespräch von Krieg und Kriegsgeschrei,
Wenn hinten, weit, in der Türkei,
Die Völker aufeinander schlagen.
Man steht am Fenster, trinkt sein Gläschen aus
Und sieht den Fluß hinab die bunten Schiffe gleiten;
Dann kehrt man abends froh nach Haus,
Und segnet Fried und Friedenszeiten.
Los domingos y la fiestas no hay nada mejor
que charlar de guerras y batallas,
mientras que allá, en la lejana Turquía,
los pueblos luchan entre sí.
Uno bebe su vaso sentado junto a la ventana,
ve las barcas engalanadas que van río abajo
y vuelve a casa
bendiciendo las épocas de paz.

El influjo que tiene el Fausto se debe en gran parte a su realismo eternamente válido. Qué es lo que se vehicula en los medios de comunicación? Lo que se necesita para estar enterado o lo que divierte? Se ve que incluso el hombre vaca necesita una que otra emocioncilla para no aburrirse pero que no sea tan fuerte como para poner en duda su existencia tranquila. La conversación entre Fausto y Wagner sigue siendo una discusión de sordos. La percepción que tiene Fausto de esta fiesta popular es muy distinta de la que tiene Wagner y es psicológicamente interesante. Fausto siente una soledad absoluta, tiene la impresión de haberse pasado toda su vida en un sótano enmohecido, de no saber nada realmente importante y de ni siquiera haber ganado dinero. En esta soledad desilusionada la fiesta popular que visita con Wagner se le presenta como la vida misma. Le encanta que la gente sale este primer día de primavera, le encanta el vaivén colorido, le encanta toda esta simplicidad. El segundo Fausto de la literatura alemana, Adrian Leverkühn, Protagonista de la novela Doktor .Faustus de Thomas Mann, se siente igualmente atraído por la vida simple, después haber conocido la soledad más absoluta en una espiritualidad estéril. Wagner por otra parte es lo suficientemente superficial para no desear la vida plena, está lejos de la desilusión de Fausto, le encanta leer un libro después del otro comenzando con los libros a, b, c ... y lo único que teme es no llegar hasta z.

  FAUST:   FAUSTO:
     
  Sieh nur, sieh! wie behend sich die Menge
Durch die Gärten und Felder zerschlägt,
Wie der Fluß, in Breit und Länge
So manchen lustigen Nachen bewegt,
Und bis zum Sinken überladen
Entfernt sich dieser letzte Kahn.
Selbst von des Berges fernen Pfaden
Blinken uns farbige Kleider an.
Ich höre schon des Dorfs Getümmel,
Hier ist des Volkes wahrer Himmel,
Zufrieden jauchzet groß und klein:
Hier bin ich Mensch, hier darf ich's sein!
  ¡Mira!, mira con qué afán
la gente se dispersa por campos y jardines.
Mira cómo el río mueve a lo largo y a lo ancho
todos esos divertidos botes y esa última lancha
va alejándose cargada, a punto de zozobrar.
Incluso desde los caminos de los montes
llegan hasta aquí destellos del color de sus trajes.
Escucho ya el tumulto de la villa,
este es el auténtico cielo del pueblo.
Los mayores y los pequeños proclaman alegres:
aquí soy hombre, aquí puedo serlo.
  WAGNER:   WAGNER:
     
Mit Euch, Herr Doktor, zu spazieren
Ist ehrenvoll und ist Gewinn;
Doch würd ich nicht allein mich her verlieren,
Weil ich ein Feind von allem Rohen bin.
Das Fiedeln, Schreien, Kegelschieben
Ist mir ein gar verhaßter Klang;
Sie toben wie vom bösen Geist getrieben
Und nennen's Freude. nennen's Gesang.
Pasear con usted, Doctor,
es un honor y es provechoso,
pero no me gustaría perderme solo,
pues soy enemigo de todo lo rudo.
El rascado de los violines,
el griterío y el caer de los bolos es un ruido odioso.
Alborotan como si estuvieran poseídos
por un espíritu maligno
y a ese alboroto lo llaman alegría, lo llaman canto.

Wagner no entiende en absoluto lo que dice Fausto y tampoco le responde. Wagner es el típico profesor académico que se interesa por todo y por lo tanto por nada. No es lo suficientemente sensible para sentir lo que le falta. Pero lo que es la humanidad no se revela en las personas satisfechas en su hipocresía, sino en la gente lo suficientemente sensible para sentir que algo falta, que se niegan a beber agua y a aceptar una vida insípida. Sentir la insuficiencia y las contradicciones tiene más energía utópica que quedarse satisfecho con cualquier cosa.

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