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  Seite 01: Das Riesenspielzeug (El juguete gigantesco)


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Im Elsaß auf der Burg Nideck, die an einem hohen Berg bei einem Wasserfall liegt, waren die Ritter vorzeiten große Riesen.
Einmal ging das Riesenfräulein herab ins Tal, wollte sehen, wie es da unten wäre, und ging bis fast nach Haslach auf ein vor dem Wald gelegenes Ackerfeld, das gerade von den Bauern bestellt ward. Es blieb vor Verwunderung stehen und schaute den Pflug, die Pferde und Leute an, das ihr alles etwas Neues war. »Ei«, sprach sie und ging herzu, »das nehm ich mir mit.« Da kniete sie nieder zur Erde, spreitete ihre Schürze aus, strich mit der Hand über das Feld, fing alles zusammen und tat's hinein.
Nun lief sie ganz vergnügt nach Haus, den Felsen hinaufspringend; wo der Berg so jäh ist, dass ein Mensch mühsam klettern muss, da tat sie einen Schritt und war droben.
Der Ritter saß gerad am Tisch, als sie eintrat.
»Ei, mein Kind«, sprach er, »was bringst du da, die Freude schaut dir ja aus den Augen heraus.«
Sie machte geschwind ihre Schürze auf und ließ ihn hineinblicken.
»Was hast du so Zappeliges darin?« -
»Ei Vater, gar zu artiges Spielding! So was Schönes hab ich mein Lebtag noch nicht gehabt.«
Darauf nahm sie eins nach dem andern heraus und stellte es auf den Tisch: den Pflug, die Bauern mit ihren Pferden; lief herum, schaute es an, lachte und schlug vor Freude in die Hände, wie sich das kleine Wesen darauf hin- und herbewegte.
Der Vater aber sprach: »Kind, das ist kein Spielzeug, da hast du was Schönes angestiftet! Geh nur gleich und trag's wieder hinab ins Tal.«
Das Fräulein weinte, es half aber nichts.
»Mir ist der Bauer kein Spielzeug«, sagte der Ritter ernsthaftig, »ich leid's nicht, dass du mir murrst, kram alles sachte wieder ein und trag's an den nämlichen Platz, wo du's genommen hast. Baut der Bauer nicht sein Ackerfeld, so haben wir Riesen auf unserm Felsennest nichts zu leben.«

  En otros tiempos, en Alsacia en la fortaleza Nideck que está en una montaña alta cerca de una catarata, los caballeros eran gigantes.
Un día la señorita gigantesca bajó al valle para ver cómo era, y anduvo casi hasta Haslach a un campo situado delante del bosque que estaba siendo cultivado por un campesino. Asombrada, ella se detuvo y contempló el arado, los caballos y la gente, ya que no conocía todo esto.
-¡Ah!- dijo y se acercó, -esto me lo llevo. Se arrodilló a la tierra, desplegó su delantal, movió su mano encima del campo, lo cogió todo y se lo puso dentro.

Subiendo hacia arriba, donde la montaña es tan abrupta que un hombre tendría que escalar con mucho esfuerzo, ella muy alegre dio una zancada y llegó arriba.
Al entrar a casa, el caballero estaba sentado en la mesa.
-¡Ah, cariño mío!- dijo él, -¿qué es lo que traes? Tus ojos brillan de alegría.-
Rápidamente abrió su delantal para que él mirara dentro lo que traía.
-¿Qué es esto que tanto se mueve?
-¡Ay padre!, un nuen juguete. Nunca he tenido algo tan bonito en mi vida.
Después los sacó uno tras otro y los puso en la mesa: el arado y los campesinos con sus caballos; correteó y los contempló riéndose y dando palmadas de alegría al ver cómo se movían de un lado para otro las pequeñas criaturas.
Pero el padre dijo
-¡hija mía! esto no es un juguete; ¡buena la has armado! ¡Vete y vuelve a llevarlo al valle!
La señorita se echó a llorar, pero en vano.
-Para mi, el campesino no es un juguete- dijo el caballero muy serio, -no me gusta que no me hagas caso, recoge todo suavemente y llévalo al mismo sitio donde lo has encontrado. Si el campesino no cultiva su campo, nosotros los gigantes, en el nido de la roca, no tendríamos nada de qué vivir.

Vokabular  
die Burg = la fortaleza
der Wasserfall = la catarata
der Ritter = el caballero
der Riese = el gigante
der Fels = la roca
das Tal = el valle
der Acker = el campo
stehen bleiben = detenerse
der Pflug = el arado
mitnehmen = llevar consigo
die Schürze = el delantal
jäh, steil = abrupto
da hast du was Schönes angestiftet = ¡buena la has armado!


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